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Daño y Regeneración (Primera parte)

“¡No por favor!” Exclamó el tanque, mientras me subía por encima de él, así como el efecto magnético de su escudo se terminaba.

Seguro se trataba de un niño rata. Hasta cierto punto creo haber sonreído por lo que estaba pasando. Me hizo recordar cuando jugaba a las luchas con mi hermano cuando éramos pequeños. Obviamente ignoré sus súplicas; después de todo, nuestras terminales nerviosas no estaban conectadas, en realidad no podíamos sentir cansancio, ni dolor, ni más fatiga que la que nuestros ojos o manos pudiesen soportar. Le disparé a la cabeza y salté al payload lo más rápido que pude. En la vida real hubiese dudado mucho hacer esto sin temor a que se me zafara la rodilla o se me doblara un tobillo, uno de muchos otros perks de la experiencia en línea. El payload se comenzó a mover y vi a lo lejos como el resto del equipo enemigo venía por mí.
En este deporte no hay miedo a la muerte. Si mueres tu cuerpo se desintegra y es reasignado a una máquina que te reimprime como si te trataras de una fotocopia. A esto le llamamos Respawn. Cuando recuperas la conciencia ya no tienes ningún rasguño. La máquina incluso reimprime la armadura y el arma que tenías y te asigna a tu montura que la mayoría de las veces es un caballo, y una que otra vez es otra creatura exótica y menos popular. En este juego puedes morir infinidad de veces y el sistema te volverá a otorgar el respawn. A menos claro que estés jugando en modo deathmatch, ahí si te llegan a matar pues ya valiste.
Otra de las características de este juego es que tienes que luchar por permanecer el más tiempo posible en un lugar medio del terreno de juego que llamamos punto de captura, está muchas veces está representado por una circunferencia o alguna otra figura geométrica en el piso. Si tu equipo logra permanecerse lo suficiente sobre esta área, el sistema materializa un payload lleno de oro y piedras preciosas. No entiendo porque oro o piedras preciosas. Podría tener incluso rocas normales o nueces y aún así tendríamos que llevarlo hacia el otro lado. Para poder tener el payload tienes que sacar al enemigo de esa área ya que si hay algún enemigo parado sobre el puto de captura entonces no te dan puntos para poder desbloquear la carreta con el payload… el que lograse llevar dicha carreta de manera exitosa al otro lado ganaría la partida.

En este deporte digital tu equipo puede tener cinco integrantes de los que podías elegir Healers (Sanadores), Damages (Daños) Frontlines (Tanques) y Flanks (Flancos). Hablaré de eso después. En esa precisa ocasión teníamos cuatro personas que habían elegido hacer daño y uno que nos sanaba. Algo no muy recomendable porque no teníamos un tanque que pudiese aguantar los ataques del enemigo. No obstante, tal vez no un teníamos tanque, pero los chavos tenían estrategia. Yo no tenía estrategia ese día. En realidad, estaba muy molesto.

Ese día no le avisé que jugaría a ninguno de los compañeros de mi clan. Ese día no entré por divertirme. Ese día entré porque necesitaba despejar mi mente. Ese día había recibido una noticia que me afectó de diversas maneras; de hecho, creo que algo dentro de mí se rompió a causa de esta noticia. Cuando me conecté y el sistema me digitalizó elegí a mi campeón y apenas me vi materializado en el sistema sostuve mi arma y pensé en el ser querido que se había ido de este plano existencial para siempre. Pensé también en mí. Pensé en lo frágil que era la vida… y vaya que lo era. Haber recibido la noticia de su muerte me estremeció. No hace muchos días fue el último momento en que le vi. Pero no le hablé, diversas situaciones del pasado habían construido un abismo muy grande entre nosotros dos. Nunca nos recuperamos de eso. Cuando niño él siempre jugó un papel importante en mi entorno, no era como que alguien más, era alguien especial, era mi hermano. Y ahora me lamentaba por como las cosas se habían dado, por como él se había ido de la casa para seguir su sueño y como él me había puesto en contra de nuestra familia. En fin… la vida no solo es frágil, es también misteriosa y así como la música me iba despejaba la mente, solo podía imaginarlo aún con vida, aún pensaba que todo esto solo era uno de esos horribles sueños que son tan recurrentes cuando cierro los ojos para tomar una de esas siestas que me regresan un poco de fuerza, pero me dejan una desagradable resaca. Esta vez era real. Él se había ido.

La música sonaba ligeramente mientras elegía las armas con las que me metería a jugar en breve. “Luna vas calmando mi ansiedad, aquí estoy solo otra vez, camino en contra, pero sabes que no es la primera vez… aquí estoy solo otra vez”.

“¿Cómo está usted profesor Willhelm?” Me dijo la imagen holográfica de una de mis estudiantes que pudo ubicar mi localización dentro del juego por medio del GPS virtual que llevaba en el dispositivo móvil de su avatar, ya saben (Fulano de tal te está saludando…  ¿Os gustaría devolver el saludo?

Qué más da.

Enseño lectura y redacción en un Community College de la ciudad. Nunca quise convertirme en maestro, siempre pensé convertirme en escritor o lucrar con mis pinturas o poesía. Jamás se cumplió este sueño, la vida es dura, una persona necesita dinero para sobrevivir, créditos para los updates, y bueno… que les puedo decir. Para que mis padres pudiesen pagarle la carrera de ensueño a mi hermano, yo y mi hermana tuvimos que sacrificarnos, yo no fui a la escuela de artes y mi hermana no pudo entrar a la escuela de diseño que tanto quería. Aún así terminamos una carrera en una de las universidades públicas del estado. Ella después pudo costearse diplomados en diseño y se añadió a un despacho muy reconocido. Yo vagué por el mundo, conocí personas y lugares y las cosas se dieron. Comencé dando clases de arte, a causa de la recomendación de un amigo de un amigo que frecuentaba mi cuenta de deviant art. Una cosa llevó a la otra. Cuando me di cuenta ya era todo un profesor. ¿Quién lo diría? Me convertí en aquello en lo que más aborrecía. Aún así hacía lo que amaba e intentaba ser muy diferente a los maestros que me enseñaron alguna vez en el liceo.

En cuanto a mis alumnos siempre me tienen en estima. No quiero braguear acerca de eso… pero por alguna razón lo hacen. Trato de estar ahí para ellos sin tener que llegar a ser muy familiar… es decir… siempre poniendo este muro de formalidad en donde no pierdan la idea de que yo soy una figura de autoridad. Al menos eso me ha funcionado. Pero ese día fue algo diferente.

La imagen holográfica saludaba y entonces decidí devolverle un texto.

“No tan bien. Mi herm… un amigo murió”.

“Profesor. Lamento escuchar eso”.

“Está bien. Así es la vida”.

Mi alumna me respondió con una animación de una caricatura llorando y yo hice lo mismo. Le pregunté si estaba por comenzar una partida en ese momento y en que servidor y modalidad estaba, pero su imagen se congeló. No seguí hablando con ella. En vez de eso preparé todo mi equipo y elegí mi armadura. Tenía algunos mods de armaduras bastante interesantes, pero me quedé con una armadura básica militar como de esas que te recuerdan al Capitán América, pero en verde. Le cambié el escudo de estrella en ese momento por un murciélago y le puse unos cuernitos al casco como para hacer referencia a cierto superhéroe de ficción, pero… nah, mejor se los quité… incluso la estrella. No quería nada Fancy en ese momento.

Esa no era la única mala noticia que me habían dado en esos días. Ya dos días antes me había enterado de la muerte de una persona que llegó a ser un buen amigo… mío y de mi hermano. Déjenme les hablo sobre esta persona. Su nombre era Ludwigg. Ludwigg había muerto dos semanas antes que mi hermano. Él… Ludwigg… era una persona era muy singular. Siempre lo vi como una especie de idealista, medio hippie, un soñador que trataba de encontrar su libertad, pero en vez de eso se iba enredando más en cosas que eran demasiado complejas como para poder explicarlas. Él era una especie de Alemania post guerra, luchando en contra de un muro qué el mismo se había erigido, tenía pensamientos muy radicales, pero en el fondo solo era una persona que buscaba ser salvada… una persona que pedía a gritos amor y comprensión, pero lo escondía en forma de activismo chairo y pensamientos políticos. Y en el momento en que las cosas se subieron de tono mi amigo tuvo que irse muy lejos, cambiar su identidad y esconderse.
No muchos sabían de él. Si lo hubieses visto no lo hubieses reconocido. Él se dio cuenta demasiado tarde que en realidad lo único que estaba buscando jamás lo pudo haber encontrado haciendo las cosas que él hacía. Lo bueno fue que se dio cuenta.

“Me muero” dijo un día. El veneno había invadido todo su cuerpo que en ese momento en su mayoría eran solamente partes artificiales conectadas a generadores eléctricos improvisados. “Quiero despedirme de mis papás” le dijo a uno de sus amigos doctores. “Creo que podemos hacer algo al respecto Luddwig”. El doctor que lo atendía había sido un compañero de muchos años en el Liceo, el conocía el tipo de relación de amistad que mis hermanos y yo teníamos con Luddwig, así que una de esas tardes llamó a mi casa. Le pedí a Matt uno de mis amigos que contestara el teléfono ya que yo me encontraba piloteando un dron de esos genéricos pero bastante prometedores. Yo le acababa de soldar un soporte para cámaras de acción… So far so good les decía a los demás mientras trataba de hacer algunas tomas aéreas.

“Es Luddwig… Él no está nada bien” Me dijo mientras se consumía el vapor de uno de esos cigarros electrónicos que huelen a mota pero en realidad tienen mentol o al menos eso nos hacen creer. “Lo vieron en La calle de la Duquesa deambulando, uno de sus compas le ayudó a llegar al hospital”. Me dijo Matt mientras exhalaba ese condenado vapor mentolado. Matt había sido también conocido de Luddwig desde mucho tiempo atrás cuando Luddwig estaba más interesado en el arte y la fotografía y todas esas fregaderas de chico hípster de hace ya varios años.

Pasaron más o menos dos horas y Matt se puso en contacto con los papás de Luddwig, quienes eran amigos de sus padres, ya ven que en este pueblo todo el mundo se conoce. El caso aquí era que los papás de Luddwig ya llevaban aproximadamente cinco años sin saber nada de él.

Bueno, se enteraron de aquel acto de brutalidad por parte del ejército cuando Luddwig casi muere destrozado cuando una granada cayó cerca de un lugar en dónde se estaban manifestando. Jamás se halló el culpable.

Muy pronto anocheció, era un dos de noviembre ese día. Pronto habría un desfile. Yo no quería estar ahí en esa noche. Matt me dijo que tenía una sed de esa peligrosa y lo acompañé a una terraza lounge que estaba en el techo de un hotel muy conocido en el pueblo.

El barista volteó a ver a Matt y le guiñó el ojo, Matt sonrió. Fingí hacerme de la vista gorda, un wtf más que se queda al aire. Matt pidió una cerveza artesanal de esas que estoy casi seguro que las hacen en alguna batea puerca en algún sótano. “Estúpidos hippies” pensaba hacia mis adentros “Quieren salvar al mundo pero lo único que hacen es no bañarse, fumar mota y crear cervezas artesanales”. Matt me invitó una de esas bebidas de cevada con chía, por supuesto sin alcohol. Jamás me acostumbré a tomar alcohol, yo mismo me medía, no quería llegar a convertirme en un monstruo como mi papá. O algo peor. Estoy muy consiente que hay algo en mí a lo que simplemente no se le puede dejar ninguna puerta abierta. Esa es otra historia. Matt golpeó ligeramente su tarro de cerveza en contra de la mesa, me volteó a ver y me dijo.

“Le ayudé a sus padres a conseguir la ubicación exacta de dónde lo tienen. El llegar hacia ahí no les saldrá nada barato, pero se hace lo que se puede”.

“¿Crees que?” Le pregunté, pensando lo peor.

“No, nada de eso” Me dijo “Al parecer fue un desafortunado accidente a consecuencia de una de sus intervenciones, ya sabes es difícil vivir cuando la mitad de sus órganos están expuestos a la intemperie. Al parecer alguno de los doctores que le comenzó a atender ignoraba gran parte de su situación y trató de hacer demasiadas intervenciones en muy poco tiempo. Su cuerpo simplemente no pudo resistir dicha exposición a ciertos químicos”.
“El morirá” me dijo, “Morirá, pero no hoy, tengo la esperanza de que sus padres lograrán llegar a tiempo”. El desfile negro comenzó alrededor de nosotros. Cientos de personas vestidas de negro, pintadas de blanco, como si fueran calaveras. Muchas de ellas venían de los poblados circunvecinos y estaban totalmente convencidos que esa festividad era algo muy apegado a su religión, como si estuviese en la Biblia o algo así.

“Nunca me agradó este desfile” Le dije. En ese momento la luz se fue y un niño tomó una lámpara y comenzó a hacer un espectáculo de sombras con su mano mientras la gente se calmaba.
Matt me llevó a mi casa. Y entonces pensé en Luddwig. Solo una vez lo volví a contactar después de que huyó. Necesitaba la información de uno de sus contactos de Ciudad Capital que sabía sobre operaciones binarias aplicadas a divisas y ese favor se lo hice a uno de los muchos compañeros de cuarto que tuve, tiempo después que mi padre me corriese de la casa. Si, lo sé otra historia… bastante complicada. Prometo contárselas algún día. Este compañero de cuarto en particular me caía muy bien, no hablaba mucho, casi no escuchaba música y siempre mantenía sus trastes limpios. Todo lo que pudieses pedir de un compañero de cuarto. En fin… este vato había invertido mucho para adaptar uno de los cuartos para que mostrara a tiempo real los flujos y tendencias de las divisas mundiales. Yo no entendía nada de eso, lo único que sabía es que teníamos una sección completa de la casa como salida directamente de la Baticueva y eso no me ponía tan cómodo, ya saben la gente habla, las personas malas se acercan, se hacen preguntas. Así era la gente en dónde yo vivía, había gente caca, muy caca y término medio. Uff… pero también está la regla de oro, amar al prójimo como a uno mismo… y créanme. Me amo. Cómo fuera. Luddwig me dio los datos que Dan necesitaba. Trabajo hecho. Un mes después Dan apostó todo en contra de una de las tendencias y perdió. Así que ese cuarto pasó de ser un laboratorio de flujos a tiempo real al… Cuarto de ver baseball en la pantalla gigante.

Me acuerdo de lo último que me dijo Luddwig fue algo así como “Este contacto tiene mucho dinero, pero es un ermitaño, se la vive haciendo este negocio de divisas a través de redes que jamás te podrías imaginar que existen. Todo lo que está dentro de su mansión es muy steam punk. Engranes conectados a máquinas que dan vueltas… Aun así, es el mejor que te podrás encontrar en esta área”.

Mi dispositivo móvil me avisó por medio de una notificación cuando el corazón de Luddwig se paró. Me mantuvo calmado el hecho de que sus padres pudieron llegar hasta el hospital en dónde estaba eso lo reconfortó… en lo que cabe, de hecho se podría decir que hizo las paces con Dios mismo. Incluso hizo una oración en el espacio virtual que frecuentaba a la gente de su nicho para despedirse. Ese día para recordar algunasde nuestras conversaciones de inbox escroleé hasta que llegaron al principio del año 2011.

Y que ondas... como es que te gusta la fotografía?

Porque la practico desde los 13 años
Empecé por una amiga que es fotógrafa
Ella me ha enseñado muchísimo
Y ahorita a eso me dedico 
Ella también me enseñó a usar todo lo que es photoshop , ediciones de fotos, etc...

Hedwig me enseñó mucho sobre fotografía, softwares y tecnología, hasta poco antes del momento en que decidió volverse un icono hipstochairo.

Y afuera de la casa se escuchaba en la bocina integrada de una de esas bicicletas subnormales que apenas se pueden manejar el siguiente fragmento de la canción de una banda que hace unos ayeres fue muy reconocida; no obstante, ahora había sido olvidada:

Después de todo estamos dañados
A través de las suertes y las fortunas hemos caído
Y si no te puedes quedar aquí te acompaño al camino
Que te llevará a regresar de esas cenizas a las que invocas

Nosotros continuaremos (Continuaremos)
Cuando nuestros hermanos de armas hayan desaparecido (hayan desaparecido)
Así que levanta esa copa
Porque mañana moriremos,
Y regresaremos de aquellas cenizas que invocaste

Apreté mi arma después me arrodillé con ella para acomodarle las balas.

“¿Alguna sugerencia?” Me dijo uno de los chavos del equipo que también era daño al observar mis puntos de experiencia.

“No estorbes mientras estoy disparando” Le dije. El chico bajó su rostro apenado. Entonces recapacité, volteé y le dije “Pero si vez que me están matando patéales el trasero tan fuerte que les dé tortícolis para que no puedan voltear a ver de dónde vino… hazlo de mi parte”. El chico sonrió y entonces el sistema comenzó con el conteo regresivo. Subí el cierre de mi chaqueta y compré ítems con los créditos que me dan por default. Después me subí a mi caballo.

Bueno. Llegó la hora de hacer rodar algunas cabezas.

 (Continuará...)

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